Qué ironía. Años y años de perfeccionamiento en el noble arte de Doña Interfaz. De pulido incesante en experiencia de usuario y mucho, mucho producto. ¿Para qué? para acabar publicando estas líneas desde una terminal. Así es.
Supongo que esto sí es minimalismo en su máximo esplendor.
Supongo que era el paso natural.